viernes, 31 de julio de 2026
Reto 50 palabras
viernes, 3 de abril de 2026
El extraño que me encuentra - Alanna Russo
Maeve solo quería una oportunidad: bailar, respirar lejos de su madre y empezar una vida propia.
Pero cuando llega a Edimburgo descubre que la ciudad guarda algo más que calles antiguas y noches de lluvia. El agotamiento, los sueños inquietantes y una serie de sucesos imposibles empiezan a perseguirla… hasta que aparece él.
LUCIEN.
Hay algo en su mirada que parece verla demasiado bien, como si conociera partes de Maeve que ni siquiera ella entiende. Y cuanto más se acerca a él, más difícil se vuelve resistirse a esa atracción oscura que la arrastra.
PORQUE LUCIEN OCULTA ALGO.
Algo antiguo.
Algo sobrenatural.
Algo que nunca debió cruzarse en su camino.
Cuando la frontera entre la realidad y lo imposible comienza a romperse, Maeve descubre que su encuentro con Lucien no fue casualidad… y que la conexión entre ellos es mucho más peligrosa de lo que imaginaba.
ÉL NO SOLO GUARDA SECRETOS.
Y ahora Maeve está atrapada en un romance oscuro donde el deseo, el peligro y lo sobrenatural se entrelazan… y salir ilesa ya no es una opción.
📚Mis sensaciones:
Me encontré con esta autora y este libro por casualidad y como otras casualidades de libros auto publicados no me ha decepcionado.
Oscuro, intenso, una atmósfera de tensión muy bien creada, para leer sin prisa, saboreando cada sensación a fuego lento.
El acercamiento entre Lucien y Maeve, los sentimientos que Lucien no debería sentir, ella es su vulnerabilidad.
De Maeve me gusta su evolución, rota, manipulada por su madre, pero poco a poco va sacando su fuerza interior, va despertando.
Dicen que para gusto los colores y claro esto no deja de ser mi opinión y mis sensaciones, bajo mi punto de vista una lectura recomendada y por supuesto terminaré la saga con "El extraño que me reclama" y está por salir "El extraño que me protege".
martes, 2 de septiembre de 2025
Septiembre
domingo, 13 de julio de 2025
Las Crónicas de Dante: La casa y el espejo
En esta ocasión Dante se verá envuelto en un misterio al estilo de Edgar Allan Poe. Una mansión que guarda un secreto: un espejo antiguo que además de reflejar... captura.
La mansión
El diario
Hacía unos días Dante había recibido una carta. Sin firma. Sin remitente. Un sobre amarillento, parecía antiguo. Dentro contenía un cuaderno de cuero agrietado. Lo abrió. En la primera página, escrita con letra temblorosa, solo dos elementos:
"Si decides cruzar el umbral, cuidado con el reflejo... el espejo también observa."
Dante tenía entre sus manos un nuevo misterio. Pasó la página y continuó leyendo.
12 de noviembre
Esta quizá será la última entrada. No escribo con la intención de ser leído, sino para que el olvido no me devore antes que el espejo.Todo comenzó con una compra en un mercado de antigüedades de Nápoles. Una pieza veneciana. Según me dijeron del Siglo XVIII o anterior. El marco estilo barroco, estaba algo carcomido por el tiempo, pero se notaba el tallado a mano. Lo que me llamó la atención no fue su apariencia, sino la forma en que el vendedor me lo ofreció, como si se librara de una pesada carga.Desde el primer día noté algo extraño. Mi reflejo aparecía... pero no respondía de inmediato. Al principio pensé que era la fatiga, la sugestión. Pero con el paso de los días, la imagen adquiría voluntad propia. Movimientos sutiles, que no coincidían con los míos. Un parpadeo de más. Una sonrisa que yo no hice. Una sombra que no debería estar.Anoche ocurrió algo peor. El espejo parecía estar iluminado desde dentro, como si alguien hubiera encendido una luz al otro lado. Y en su centro... la figura de una mujer vestida de negro, de espaldas. No se giró, pero sé que me vio.Esta casa ya no me pertenece.
El espejo
"El espejo refleja deseos. Lo que uno más anhela. Ella quiso volver a ver a su amado. Y quedó atrapada en el recuerdo."
"Si has llegado hasta aquí... rompe el cristal. Libérala."
jueves, 10 de julio de 2025
Agradecimiento
Palabras así de sinceras llegan al corazón y emocionan, además de sacar los colores. Yo solo he puesto mi granito de arena para difundir en la medida de lo posible su música. El talento es de él. Y merece la pena que lo muestre. Sólo lo animé a ello. Gracias Albert por la parte que me toca.
"Esta pieza dedicada a mis niñas salió de un día que tenía a la pequeña encima mío, siempre que voy al piano, viene corriendo a tocar conmigo, y jugando con ella en el teclado salió el inicio. Llevaba mucho sin componer, pero lo que si tengo son pequeñas grabaciones de improvisación, y en ese momento tenía la grabadora puesta. Así que cuando acabé de subir Storm, decidí componer una para las dos niñas. Salió bastante rápido. Tenía pensado que fuera una nana, pero al pensar en las dos a la vez, hice unos cambios. Al componer pensaba en mi hija mayor, en como era de pequeña, los momentos que se disfrutan cuando son así y lo rápido que pasa el tiempo y crecen. Son instantes que nunca se olvidan. Y quería que ellas tengan una pieza que puedan escuchar cada vez que quieran y me recuerden siempre a través de ella".
—Albert Andreu
sábado, 28 de junio de 2025
El cadáver del canapé
Un millonario excéntrico organiza cenas temáticas el primero de cada mes. Pero, en la última cena, aparece un cadáver que no estaba invitado. ¿Arruinará la velada?
***
Lord Mariano Chin Pum organizaba su cena temática como cada mes, solo porque su mayordomo Gregorio no le dejaba adoptar más gatos. Esta vez el tema era "Asesinato a las ocho". Y a las ocho en punto cayó el cadáver.
—¡Maravilloso! —exclamó Mariano, con su copa de cava en la mano—. ¡El autor de este detalle tan realista merece un Óscar o dos!
—¿Alguien ha probado los canapés? —preguntó Lady Mermelada, mientras examinaba el cadáver con su monóculo.
Los invitados, una mezcla de aristócratas, artistas sin talento y un tipo extraño que decía ser "influencer de misterio", se miraron entre ellos. Nadie parecía reconocer al muerto.
—Gregorio, ¿Invitamos a este señor? —preguntó Mariano, registrando los bolsillos del cadáver por si traía cigarrillos.
—No milord. Solo enviamos 17 invitaciones. Este sería el número 18. O un polizón. O quizás un espíritu vengador.
Mariano aplaudió.
—¡Un espíritu vengador! Maravilloso. ¿Se dan cuenta? ¡Ni Hitchcock llegó tan lejos!
Gregorio carraspeó.
—Señor... temo que el muerto es real. No respira, no parpadea. Y tiene una pierna de plástico.
—¡Vaya! Tenemos un cadáver con detalles artesanales.
Mientras tanto la señorita Rosa Mosqueta, experta en flores venenosas, husmeaba alrededor del cuerpo.
—Esto no es sangre —dijo, mojando el dedo y probando—. Es ketchup. ¡Y del barato!
La sala enmudeció. El pianista dejó de tocar. Todos sabían que en casa de Lord Mariano, usar ketchup barato era un sacrilegio gastronómico. El chef había desaparecido por usar mayonesa con almidón.
Mariano se quitó el sombrero de detective y miró a sus invitados.
—Bien. Hasta que se resuelva este misterio, nadie podrá marcharse. Gregorio, cierra las puertas y trae más cava.
Entonces Lady Mermelada lanzó una pregunta perturbadora:
—¿Y si el asesino está entre nosotros?
Mariano sonrió y un silencio espeso se coló en la habitación. Incluso el cadáver pareció incómodo.
Se creó un comité improvisado de investigación: Rosa Mosqueta, por su habilidad con los venenos; el influencer, por su habilidad con los selfies; y Gregorio, porque era el único con sentido común en esa cena de locos. Observaron la escena y descubrieron que:
1. El cadáver tenía una entrada a nombre de Pablo Cosquillas.
2. Pablo era crítico culinario y había publicado una reseña horrorosa sobre los canapés de Lord Mariano, llamándolos, "insultos al paladar".
—¡Ajá! Entonces fue usted —acusó Rosa Mosqueta—. ¡Usted tenía un motivo!
—¡Por supuesto que tenía uno! —respondió Mariano furioso— pero eso no significa que haya ensuciado mi alfombra persa con sangre de ketchup. ¡Por favor! yo tengo clase.
Entonces el cadáver estornudó.
—¡Está vivo! —gritó Gregorio.
—¿Dónde estoy? —susurró el hombre, incorporándose con una cierta torpeza—. ¿Esto es... foie gras?
Pablo Cosquillas despertó confundido.
—Me dieron un canapé, lo probé, insulté a alguien y luego todo se volvió rojo.
El influencer le preguntó por la nota de su espalda, transmitiendo en vivo.
Pablo la leyó confundido.
—Ah, esto... Esto lo escribí yo. Era una crítica. Me quedé dormido escribiéndola. ¿Donde está mi cuaderno?
Mariano suspiró aliviado.
—Gregorio, cancele la autopsia.
Esa noche, nadie resolvió el misterio del ketchup barato, pero todos brindaron por Pablo, que había vuelto del más allá.
Y por supuesto Lord Mariano ya pensaba en su próxima velada: "Crimen y castigo con chocolate".
Nota: Este relato es un guiño a la película "Un cadáver a los postres" y participa en el reto de junio sobre "Relatos anónimos" del Tintero de Oro.
miércoles, 18 de junio de 2025
Pura adolescencia
Esther y su diario
Hoy ha sido un día maravilloso. Esta mañana, como cada día, Jaime se ha sentado junto a mí en clase de matemáticas... es tan guapo. Por un momento me he perdido en el océano de sus ojos; transmiten tanta luz, tanta bondad, que me he quedado ensimismada mirándolo.
De repente, se ha girado y me ha devuelto la mirada. He sentido cómo me sonrojaba, el calor en mis mejillas... De nada me ha servido intentar disimular.
Y entonces ha pasado algo que no esperaba:
¡Me ha pedido una cita para este viernes! Iremos a la bolera.
Por fin ha llegado ese momento tan esperado.
jueves, 12 de junio de 2025
El señor Lewy
![]() |
Es el tipo de demencia que padece mi madre.
lunes, 9 de junio de 2025
Mi cuento, mis reglas: Cuento 2
El Lobo y Cenicienta
Al abrir la puerta del desván, me encontré con un viejo baúl cubierto de polvo. No sabía cómo había llegado allí, pero la cerradura estaba rota y lo abrí casi sin esfuerzo. Dentro, había una colección de objetos un tanto extraños: un espejo antiguo, un diario desgastado y, lo que más me llamó la atención, una capa negra con bordados plateados que brillaban débilmente a la luz.
Al tocar la capa, sentí una extraña corriente de energía recorrer mi cuerpo, como si algo despertara en mí y me atrajera. El mundo a mi alrededor parecía desvanecerse y, de repente, me encontraba en un bosque oscuro y misterioso. El aire estaba impregnado de un aroma a humedad, pero había algo más, algo mágico que me hizo sentir viva.
Mientras exploraba ese nuevo mundo, me di cuenta que no estaba sola. Había un lobo que se asemejaba al que siempre había admirado, pero este era diferente. Tenía unos ojos que brillaban transmitiendo inteligencia y un aire de misterio.
—¿Quién eres? —preguntó el lobo, acercándose con cautela, como si temiera asustarme.
—Soy Pamela, la Cenicienta gótica —respondí, sintiendo una extraña conexión con él, sentía que podía ser yo misma sin miedo a ser juzgada.
El lobo sonrió, mostrando una mezcla de comprensión y desafío.
—Este lugar es un refugio para aquellos que no encajan en el mundo que conocen. Aquí puedes ser quien realmente eres. Pero hay que pagar un precio.
Intrigada, le pregunté que quería decir. El lobo amablemente explicó que en ese bosque, los deseos se cumplen, pero a cambio, uno debe enfrentarse a sus miedos. Me sentí un poco asustada, pero emocionada a la vez.
Sin dudarlo, decidí aceptar el desafío. Con cada paso que daba, la capa me envolvía en una sensación de libertad. Era el momento de dejar atrás mis inseguridades.
Así, comencé a explorar el bosque, enfrentando criaturas que representaban mis inseguridades y mis dudas. Cada encuentro me hacía más fuerte, más decidida. Recuerdo un momento en particular, cuando me encontré con un espejo que reflejaba mis miedos: la soledad, el rechazo, el temor a no ser suficiente. En lugar de huir, enfrenté mi reflejo, y al hacerlo, sentí que una parte de mí se liberaba.
El lobo, siempre a mi lado, me animaba con su presencia. A veces me contaba historias de su propia vida, de como había sido rechazado por ser diferente, y eso me hacía sentir menos sola. El lobo se convirtió en mi aliado, guiándome y protegiéndome.
Finalmente, llegué a un claro donde se hallaba un viejo castillo, cubierto de hiedra y una atmósfera de misterio. Sabía que dentro de esos muros se encontraba la clave para transformar mi vida. Aquél sería mi mayor desafío: enfrentarme a mis propios demonios.
Al entrar al castillo, mi corazón latía con fuerza. Las paredes estaban llenas de ecos, recuerdos de quienes habían estado allí antes que yo. Me detuve un momento, respiré hondo, y recordé todas las veces que había sentido que no encajaba, todas las veces que había deseado ser aceptada.
Con el lobo a mi lado, me enfrenté a las sombras de mi pasado. Cada paso que daba me acercaba más a la verdad. Así comprendí que no necesitaba ser perfecta, tan solo necesitaba ser auténtica. Y así fue como reclamé mi lugar, mi historia.
Ya no era Cenicienta gótica, a partir de entonces sería Caperucita gótica, y mi historia con el lobo no había hecho nada más que empezar.
Colorín, colorado... el final aún no ha llegado.
viernes, 6 de junio de 2025
Presencias
Nota:Se que es difícil de creer para muchos, pero este micro está basado en algo que realmente me pasó.
domingo, 1 de junio de 2025
De Vándalos a Leyendas
Arte Urbano
La cara de la paz
Autor: Carlos Callizo
![]() |
| "La cara de la paz" de Carlos Callizo |
Geometría
Autor: Ángel Toren
![]() |
| "Geometría" de Ángel Toren |
Revolt
Autor: Sabek
![]() |
| "Revolt" de Sabek |
Corazón Salvaje
Autor: Soem Mac
![]() |
| "Corazón salvaje" de Soem Mac |
Dismaland Calais
Autor: Jeff Gillette
![]() |
| "Dismaland Calais" de Jeff Gillette |
domingo, 18 de mayo de 2025
Albert Andreu: melodías de una vida
Introducción:
"He tenido una vida cuesta arriba y bastante novelesca,
en mis melodías se intuye lo que hay."—Albert Andreu
El pentagrama de su vida:
—Mi hermano mayor me sacaba 20 años —me cuenta Albert.
—Me acuerdo que mi padre pasaba mucho tiempo fuera de casa trabajando, era camionero, un gran hombre, fuerte, luchador, pero de pocas palabras.
Mi madre, ama de casa, siempre se ocupaba de todo con mucho amor y una gran dedicación. Fue mi gran apoyo. Sin ella esta aventura musical no habría sido posible —así lo recuerda Albert.
—Fue tal el éxito en la comunidad, que llegué a sentirme un mono de feria, quizás de ahí viene un poco mi miedo a exponerme al público.
—Todo ello afectó mucho a mi familia. Perdimos a mi hermano mediano siendo muy joven y eso nos hundió a todos, pero mi padre no pudo superar la pérdida.
—Mi talento artístico quedó supeditado a la necesidad económica. Trabajé de conserje, vendía refrescos en el Camp Nou y me dedicaba a cuidar de mi familia. Afortunadamente pronto pude retomar mis estudios en el conservatorio, hasta que con mucho esfuerzo me licencié.
—Tras una larga y dura enfermedad con muchos años de lucha, perdí a mi hermano mayor y muy poco después a mi madre.
—Compongo de forma muy íntima, personal y narrativa, dejándome llevar por el sentimiento y desde mis propias vivencias. Voy sacando pedacitos de melodías que guardo a buen recaudo hasta que son lo suficientemente fuertes, para convertirse en piezas llenas de sentido para mí.
—Me dicen que podrían ser piezas para bandas sonoras de películas o series, incluso un poco de anime. ¡Ojalá!
—He tenido la suerte de encontrar personas en este camino que me han orientado y han colaborado conmigo de forma altruista, para que la gente pueda conocerme un poquito más. Os animo a escuchar mi música a través de mi canal de Youtube: Albert Andreu García. También podéis encontrarme en Instagram: albertandreupianomusic.
El lenguaje secreto del piano:
—Como he dicho anteriormente, esta pieza nació tras la muerte de mi padre, precedida por la de mi hermano mediano. La dureza del momento siendo apenas un adolescente, me llevó a encerrarme en mi piano como bálsamo y empecé a componer por primera vez. Me liberaba.Cuando la empecé estudiaba "El revolucionario" de Chopin, así que seguramente me influyó mucho en esta pieza, ya que tiene la rabia de Chopin al pensar que sus padres están muertos y quiere reencontrarse con ellos lo más pronto posible.Aunque sé que mi forma de componer puede ser algo anárquica, mis piezas existen en mi interior antes de componerlas, yo sé cómo tiene qué sonar cada obra desde la primera nota, así que las busco más que las creo, hasta que las encuentro. Y Storm es el resultado de ese caos, de esa rabia contenida por la pérdida, la pena y el vacío. Es una pieza con mucha fuerza, pero a la vez con mucha sensibilidad.
—Metamorfosis fue una obra catártica para mí. La compuse y la tocaba para sentirme bien. Buscando de algún modo cambios en mi vida, superarme, moverme, salir de ese bucle negativo en el que había vivido, y es que desde muy pequeño supe que mi forma de escapar, de mejorar, de encontrar nuevas oportunidades y crecer era estudiando y a través del piano. Esta pieza plasma la belleza del cambio, la transformación y la evolución. Es emocional, alentadora y optimista. La pieza Reborn también tiene como guía el cambio, pero orientada hacia nuevos comienzos, a volver a empezar tantas veces como sean necesarias.
—Ésta, como la mayoría de mis piezas, fue creada como autoayuda. Como su nombre indica, limpia, limpia todo lo malo para dar paso a lo bueno. Es el equilibrio emocional y la paz interior. Es el cielo despejado que queda tras una tormenta. Es la primavera después de un duro invierno. Es la sonrisa de un niño al ser consolado. Al tocarla siempre me siento despejado, limpio, feliz y ligero, por lo que creo que no podía tener mejor nombre.
—Esta pieza la compuse pensando en qué es lo que vemos al mirarnos en el espejo. ¿Quién soy? En mi reflejo puedo encontrarme con mis recuerdos de mi niñez, la lucha de la adolescencia o cómo superé algunos miedos. Veo toda la suma de segundos que he podido disfrutar y los que aún me quedan. Me reencuentro con quienes ya no están y veo cómo influyeron en mí. En mi genética, en mi gestos y costumbres, en lo que aprendí de cada uno de ellos. Y aunque haber perdido a toda mi familia directa es mi mayor pesar, mi reflejo me dice que no estoy solo, estoy y soy parte de ellos.Soy yo, (im) perfecto.
—Gracias a ti también Dakota, por darme voz a través de tu blog.
*****
Pero a pesar de todo lo vivido, Albert afronta la vida con una ilusión inquebrantable y siempre encuentra motivos para sonreír. Tiene el don de ver el lado bueno de las cosas y su sentido del humor es simplemente contagioso.
Solo queda escuchar y sentir el lenguaje secreto de su piano. Os animo a ello.
jueves, 15 de mayo de 2025
Mi cuento, mis reglas: Cuento 1
Cenicienta Gótica
Érase una vez, así comienzan los cuentos... todos mis amigos me apodan "Cenicienta gótica", porque mi vida es similar a la del famoso cuento. Lo de "gótica" tiene que ver con mi imagen. Empecemos por el principio.
Me llamo Pamela. Mi padre enviudó hace años y hemos estado solos hasta hace unos meses, cuando contrajo matrimonio con Rebeca, una mujer con la que llevaba un año de relación. Ahora comparto mi existencia con ella y su hija, Clara, mi hermanastra, la cual es todo lo opuesto a mí: una pija consentida que hace un drama si sus zapatos no combinan con su bolso o sus complementos. Para ellas, yo soy la rarita, la oveja negra de esta nueva familia. También soy la lista, la que colecciona sobresalientes y matrículas de honor. Será que el hábito no hace al monje.
Mientras Clara disfruta de la mejor habitación de la casa, a mí me han exiliado a la buhardilla. Es pequeña, pero tiene su encanto: paredes empapeladas con pósters de bandas que nadie en esta casa entiende, libros cuyo contenido las haría persignarse, y vinilos que crujen cuando los dejo girar en mi viejo tocadiscos. Aquí arriba, puedo respirar.
Siempre delegan en mí las peores tareas de la casa, pero lo llevo con dignidad. No me quejo, ni hago ruido. Prefiero robarles pequeños instantes de libertad en lugar de batallas que ya sé perdidas. Si Clara se enfurece porque su champú ha cambiado de aroma, yo me permito celebrar los momentos en que puedo sumergirme en mi música sin interrupciones.
El baile en mi cuento no es un gran evento. Es la cena familiar, el desfile de apariencias, la exhibición de sonrisas forzadas. Y mi zapato de cristal, serían mis botas gastadas: cómodas, fieles, y con más historias que cualquier tacón reluciente de Clara.
Así que Clara puede quedarse con su príncipe azul.
Yo prefiero al lobo de Caperucita, el que no teme mancharse las manos de barro, el que sabe sobrevivir en el día a día, el que se reivindica y no acepta ser la marioneta de nadie.
Y colorín colorado... este cuento ¿se ha acabado?
![]() |
| Imagen creada con ChatGpt |
miércoles, 7 de mayo de 2025
Nuevo crecimiento
| Autora: Lisa Lach-Nielsen |
Durante mucho tiempo sus heridas trepaban por su piel, causando miedo, dolor, tristeza. Heridas profundas como raíces que se aferran a la tierra. Pero ese día mientras los primeros rayos de luz se filtraban por la ventana, algo dentro de ella se rompió para dar paso a la vida.
Sintió cómo el dolor se transformaba, esas cicatrices que habían marcado su corazón, florecieron en algo nuevo que le hacía vibrar el alma. Las espinas ahora eran tallos llenos de fuerza. Y las flores brotaban con la valentía de quien ha sobrevivido a la tormenta, flores con pétalos suaves y colores intensos.
Ya no era la misma. Había dejado atrás esas cadenas que la retenían en un lugar que no era el suyo, construyendo nuevas raíces, más fuertes, más firmes, más libres. Aprendió a caminar sin miedo. Sabiendo que incluso de las ramas más retorcidas nacen los más bellos jardines.
*****
Nota:
Estas letras participan en la propuesta que hace Ginebra desde su blog Serendipia. Tema Fugarse. Para más fugas pinchar AQUÍ.domingo, 4 de mayo de 2025
Perdido en el tiempo
![]() |
—¿Cómo lo sé? —os preguntaréis.
Desaparecí en el año 1988 a la edad de 18 años. Ahora mi única misión es volver a ese fatídico día en que mi vida cambió.
Caminaba por el bosque. Vi aquella cueva. Me quedé parado, inmóvil ante ella. Era como una gran boca que me llamaba a entrar entre susurros siniestros.
Quedé en trance, un estado hipnótico se apoderaba de mí y me hacía avanzar. Despacio. Paso a paso. Cuando me di cuenta estaba en su garganta, las voces se hacían más ruidosas. Su oscuridad me atrapó.
Desperté en mitad del bosque. Aturdido. Desorientado. Emprendí el camino a casa.
Cuando llegué a la entrada del pueblo no lo reconocía.
—¿Qué está pasando?
Vi una gasolinera y fui hasta ella. Cogí un periódico. Miré la fecha. Un escalofrío me invadió. Estaba en 1971.
—¡No puede ser!
Corrí hasta la dirección de casa. La fachada parecía diferente, pero no lograba precisar qué había cambiado. Me acerqué cautelosamente. No quería ser visto. Me asomé por la ventana. —¿Siempre había habido dos?
Allí estaban mis padres, jóvenes, con un niño de un año. Yo. Me sentí como si estuviera atrapado en una jaula. Opresión, ahogamiento, incertidumbre. No podía presentarme y decir que era su hijo. Estaba solo.
Caminaba por las calles, el aire era cada vez más pesado, los letreros de las tiendas estaban torcidos, algunos escritos en un idioma que no reconocía. La gente caminaba con rostros vacíos como si estuvieran atrapados en un sueño del que no podían despertar.
Tenía que volver a esa cueva en busca de respuestas.
Llegué nuevamente hasta la entrada de la cueva. Esta vez, el bosque parecía diferente. Los árboles parecían distintos, sus ramas entrelazadas como si quisieran atraparme. El aire se volvía más sólido o quizás era yo, incapaz de respirar con normalidad. El camino nunca había sido tan estrecho ¿O si?
Avancé hasta que su oscuridad me envolvió otra vez. Desperté en mitad del bosque. Quería pensar que todo había sido una pesadilla.
Regresé al pueblo.
—¡No puede ser!
La gasolinera permanecía a la entrada, pero el pueblo no era el mismo. Miré la prensa, sentí que me ahogaba, mi corazón latió más rápido. Año 2020.
Estaba en un laberinto sin salida. Aproveché para ir al aseo, me dirigí al lavabo a echarme agua en la cara. Aquella figura frente al espejo, no era yo, no me reconocía.
Era un hombre de unos 30 años. Otra vez esa opresión donde el aire era más denso.
Decidí volver a la cueva. Otra vez frente a ella. De nuevo me adentré en sus fauces. Las voces regresaron, pero esta vez no eran simples susurros:
«Aún puedes escapar».
El pánico se apoderó de mí. Quise correr, pero sentí una presión en el pecho. Algo me estaba observando en la oscuridad.
—Marcos despierta, llegarás tarde —era mi madre.
Estaba en casa. Era yo. Todo había sido una pesadilla. Respiré aliviado.
Me vestí y desayuné. Ese día íbamos a hacer una salida con el instituto. Fuimos al bosque a recoger unas muestras. Sin darme cuenta me separé del grupo.
De repente me quedé inmovilizado. Allí estaba garganta profunda. La cueva. Había una especie de diario tirado en la entrada. Me acerqué. Lo recogí del suelo y lo abrí. Era mi letra. Al final una advertencia:
—¡Mi corazón se aceleró!
*******
«Perdido en el tiempo» es el relato que presento para el VadeReto de este mes de mayo sobre la oscuridad. Más relatos pinchando AQUÍ .





















