Como cada verano Clara iba a su pueblo natal, allí aún vivían sus padres y ella iba a visitarlos cada vez que podía y todos los veranos los pasaba con ellos.
A Clara le gustaba pasear por las calles del pueblo que la vio nacer, pero había una calle que le gustaba en especial, era la Calle Mayor, esa era la calle principal del pueblo, una calle adoquinada con edificios elegantes a los lados, edificios de otra época que albergaban numerosas historias, en sus bajos los pequeños negocios mostraban el corazón del pueblo a través de su artesanía y venta de productos con denominación de origen. Los pequeños negocios familiares sobrevivían al paso del tiempo gracias a los visitantes y los propios habitantes.
Esa calle la llevaba a su niñez, se veía como jugaba y correteaba con los amigos del pueblo y al final de la calle una plaza para ella entrañable, donde se encontraba el bar de sus padres, un negocio familiar de toda la vida que había pasado de padres a hijos.
Mientras paseaba pensaba en lo que su madre le había contado, su padre estaba enfermo y pronto tendría que dejar el negocio. La vida de Clara estaba a punto de dar un giro, y sin pensarlo mucho más, decidió que dejaría la ciudad para volver a sus orígenes y ayudar a su madre con el bar y en los cuidados de su padre, pues llegado el momento y conforme su enfermedad avanzase la iba a necesitar. No estaba dispuesta a que un negocio familiar de tantos años acabase ahí, así que volvió a la ciudad para dejar cerrada la venta de su piso y renunciar a su trabajo, volviendo así al lugar donde pasó los años más felices de su vida.
Dakota©
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Este relato forma parte del reto la palabra de los viernes, en este caso "Calle" que nos propone Mercedes en su blog "Mil y una historias". Para leer más pinchar el título del blog.
Qué relato más emotivo, Dakota. Me ha encantado. Ahora mismo te lo enlazo en Wordpress y Substack.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias Mercedes, me alegra que te haya gustado.
EliminarUn abrazo.
Qué bonito, Dakota!!
ResponderEliminarPor un momento me he emocionado y me he visto corriendo por esas calles de mi infancia. Qué hermosa manera de describirlo
Un abrazo!!
Gracias Beatriz, quería transmitir esa sensación de nostalgia hacia el lugar donde uno nace.
EliminarUn abrazo 🤗
A veces echar la vista atrás, nos da ese perspectiva que necesitamos para retomar impulso y volver aquel lugar, donde fuimos felices.
ResponderEliminarLa protagonista, lo tuvo claro.
Un besote, feliz comienzo de mes.
Hola Campi, tal como dices a veces necesitamos una chispa para volver a nuestros orígenes.
EliminarUn besazo!!😘
Es algo así como una vuelta a los orígenes para acabar de cerrar un círculo.
ResponderEliminarSí, a veces se deja el lugar de origen por ciertos motivos pero siempre está ahí esa nostalgia por volver.
EliminarDakota, qué relato más sereno y lleno de raíz.
ResponderEliminarHas pintado la Calle Mayor no solo como un lugar físico, sino como un puente emocional entre la infancia y las decisiones adultas, entre la nostalgia y la responsabilidad. Me ha encantado cómo esa calle se convierte casi en un personaje más, testigo silencioso de juegos, negocios, y ahora también de despedidas y comienzos.
Hay algo muy poderoso en ese regreso voluntario: no como huida, sino como acto de amor y lealtad a una historia familiar. A veces uno no vuelve porque se ha perdido, sino porque sabe muy bien dónde quiere estar. O porque la vida lo empuja, o porque el corazón pesa más que los planes. Cada regreso es único, pero hay algo noble en todos ellos.
Gracias por este paseo que se convierte en abrazo. Me ha hecho pensar en mi propia calle, en esas esquinas donde el tiempo parece detenerse un segundo para recordarnos quiénes fuimos. En mi pueblo de origen, que ahora apenas visito. Ya ves… me has puesto melancólico.
¡Un abrazo, compañera!
Hola Miguel, me encanta el análisis que has hecho, es precisamente eso, y suele pasar sobretodo en pueblos pequeños que se dejan para buscar otras oportunidades pero a veces la nostalgia de las raíces y el amor de los tuyos pueden ser la chispa necesaria para volver.
EliminarUn abrazo 🤗
Los lazos afectivos no solo se poseen con las personas, también con los lugares que ha sido importantes en nuestras vidas y así lo muestras en la historia de Clara.
ResponderEliminarBesos dulces Dakota y dulce mes de abril.
Hola Dulce, es cierto que también se añoran los lugares.
EliminarY solo se necesita una razón para volver.
Un beso Dulce caballero!
Hola, Dakota, muy bonito y entrañable. En mi pueblo natal también hay una calle que se llama Calle Mayor, jeje, debe ser típica en muchos pueblos.
ResponderEliminarBuen mes de abril.
Un abrazo. :)
Hola Merche, gracias, en mi pueblo también hay una Calle Mayor, creo que en casi todas las poblaciones hay una.
EliminarUn abrazo 🤗
Buenas Dakota!!
ResponderEliminarAl final, hay lugares que no solo nos ven nacer, también nos llaman de vuelta cuando más lo necesitan.
Clara regresa para mantener viva la historia de su hogar, porque hay raices que no pueden arrancarse sin más. En esos pequeños gestos de amor por lo que somos, está la verdadera grandeza. Bonito relato Dakota. Un abrazo!!
Hola finil, muchas gracias, una vuelta a las raíces por amor paternal y amor hacia el legado familiar.
EliminarUn abrazo grande para ti!
¡Hola Dakota! Qué lindo, lindo y evocador. Lleno de nostalgia y de un presente eterno. Me encantó. Qué bueno el regreso, a pesar de los motivos. La foto es preciosa, me encantaría caminar por esa calle.
ResponderEliminarTe mando un abrazo fuerte Dakota 🌹🤗
Hola Maty, muchas gracias, la nostalgia de quien es realmente y el amor a la familia.
EliminarUn abrazo grande para ti 😘
Olá, querida amiga Dakota!
ResponderEliminarVenho lhe pedir a gentileza de passar meu link à Mercedes pois não consigo entrar no blog dela:
https://www.idade-espiritual.com.br/2025/04/minha-amada-rua.html
Pode apagar meu comentário depois, não precisa publicar.
Vou ler o seu e comentar.
Gratidão
Beijinhos
Hola Roselia, acabo de dejar tu enlace en el blog de Mercedes, ahora voy a leerte.
EliminarBesos!
Olá, querida amiga Dakota!
ResponderEliminarSua participação ficou ótima!
Nunca mais voltei à minha rua de nascimento. O local não tem mais condição de ser visitado pela violência que tomou conta do lugar. Era interior quando eu nasci.
Seu relato está impregnado de emoção mesmo que seja com uma certa nostalgia.
Tenha dias abençoados!
Beijinhos fraternos
P.S. Vou linkar o seu.
Hola Roselia, que pena que esa calle especial ahora esté invadida por la violencia, gracias por tu lectura y tus amables palabras.
EliminarBesos!